Durante años narré mitos y leyendas de América.
Historias sobre espíritus, voces invisibles y encuentros imposibles.
Pero esta vez… la historia me encontró a mí.
Un nombre de raíz tupí-guaraní apareció en una aplicación de citas y despertó mi curiosidad.
Lo que comenzó como una conversación terminó convirtiéndose en una experiencia tan extraña como profundamente humana.
Una historia sobre soledad, inteligencia artificial y la necesidad humana de sentir que alguien está del otro lado.
